Página 12: sesgo en favor de

 

una asesina por ser mujer

 

En una nota titulada "Nahir y dos disparos que nos interpelan", el  suplemento "Las 12" del diario Página 12 presentó argumentos en favor de Nahir Galarza, la joven que asesinó a su novio de 21 años. ¿Por qué lo hizo? Por sexismo, ya que la perpetradora del crimen es mujer, y su víctima, varón.

(1) En lugar de consignar los Tweets en los que él se quejaba del acoso que padecía por haberla abandonado, tal como hicieron otros diarios, a la hora de describir la relación que mantenían, la periodista Mariana Carbajal solo reproduce una frase amorosa que ella escribió en Instagram después de asesinarlo, y su gesto de cariño cuando en cierta oportunidad le dio un beso en el hombro. Ni uno solo de los tweets en los que el joven asesinado de dos balazos advertía a las redes sociales del padecimiento que sufría a diario.

 

En ellos decía: "Nunca me va a dejar en paz" (uno de los últimos), “Hay personas enfermas, eh”, el 20 de noviembre. “Qué alivio sacarse algo tan pesado de encima” 9 días después. “Qué enferma esta mina, por Dios”,  escribió el 10 de diciembre. (Perfil, 4/01/18)

(2) La periodista de Página 12 se queja de que los medios se hagan "una panzada" con la noticia, y  esto ocurre -aduce- en virtud de su excepcionalidad. #chequeandodatafeminista Sin embargo, aunque es más frecuente que el hombre mate a su pareja mujer que la inversa, si analizamos las cifras de este tipo de delitos, vemos que en Argentina una mujer cada tres hombres mata a su pareja o a un familiar. Hay 159 hombres y 43 mujeres presos acusados de matar a sus parientes o parejas (condenas de homicidio agravado por el vínculo, Ministerio de Seguridad, 2016).

El mecanismo argumentativo, usual en la narrativa feminista, es denominado "inversión" por el filósofo sudafricano David Benatar, que en su libro "The Second Sexism" ("El segundo sexismo") cuenta cómo cuando la víctima es un varón, a menudo el feminismo hegemónico invierte el argumento para que la víctima también en ese caso resulte una mujer (la falacia más común es la genética, la que como exclusivo argumento para fundamentar la supuesta opresión del presente se nutre de las injusticias pasadas).

(3) La periodista recuerda que cada 29hs muere una mujer por el mero hecho de serlo. Pero sostener que a todas las mujeres se las agrede  "por ser mujer" simplifica un fenómeno multicausal. En un caso de trata, por ejemplo, podría decirse que un hombre asesina a una mujer  "por el mero hecho de serlo", no cuando la  mata por celos (ellas también lo hacen por la misma razón). Según el estudio que tomemos, la violencia física proveniente de mujeres forma parte del 40 al 70% de la violencia física en la pareja (Whitaker, 2007, 18.761 relaciones heterosexuales;  Stuart y otros, 2006, 409 parejas).

(4) Cada 29 horas muere 1 mujer en la Argentina, pero en el mismo lapso mueren 9  hombres (Ministerio de Seguridad de la Nación), y sostener que es menos grave el segundo caso porque el que mata es un varón es como decir que la muerte de un negro en Sudáfricano no es importante porque lo mató otro negro. Para el hombre que resulta víctima de un homicidio es indistinto (1) si el homicida es un hombre o una mujer y (2) si la mayor parte de los homicidas del mundo son hombres. La pena que sufra su homicida en modo alguno puede ser morigerada por un fenómeno estadístico del que no es responsable en absoluto. Es una víctima tanto como puede serlo una mujer o cualquier otro ser humano independientemente de su etnia, de su nacionalidad o del color de su piel. De acuerdo a la ley argentina, la pena por el asesinato que llevó a cabo Nahir es inferior que si él la hubiese matado a ella en las mismas condiciones.

Desde la publicación de este artículo de Página 12 hasta ahora, en el suplemento Las 12 no fue posible leer una sola rectificación, un solo matiz agregado a un artículo que termina culpabilizando a la víctima y procura sutilmente que simpaticemos con una asesina "por ser mujer".