Los Derechos

Humanos no

son solo para

los amigos

Dos muestras de la

 

intolerancia de amplios

 

sectores del feminismo

Roxana Kreimer

@RoxanaKreimer

@feminisciencia

Para defender el aborto legal, en el 2013 un grupo de feministas del Encuentro Nacional de Mujeres se dirigieron a la Catedral de San Juan y agredieron a los varones religiosos y presumiblemente pro-abortistas que la protegieron rodeándola en paz y rezando. Como podrán ver en este video subido por un sitio angloparlante y visto por medio millón de personas, les tiraron aerosol en la cara y en los genitales, los escupieron, los golpearon, les colgaron bombachas del cuello y tiraron del elástico. Una gritaba pidiendo que les taparan la boca. De más está decir que les mancharon y probablemente arruinaron la ropa, les destinaron gritos ensordecedores a centímetros de su cara, tildándolos de "asesinos", identificándolos con "la dictadura", presumiblemente porque son antiabortistas y porque la iglesia argentina apoyó las pasadas dictaduras.

Es claro que no son todas las feministas, que las que manifestaron en el 2018 en la Capital Federal para que se despenalice el aborto, una medida que comparto, no procedieron de esa manera, pero tampoco este procedimiento es inusual en el feminismo vernáculo ni internacional. La policía no hizo absolutamente nada porque se trata de mujeres.

Es muy usual que se crea que los derechos humanos valen solo para quienes piensan como uno. Hoy mismo, 25 de abril del 2018,  en el Twitter de Malena Pichot (ver abajo) es posible leer  el siguiente diálogo:

-Apoyo el aborto legal pero respeto y no chicaneo a los que piensan diferente !!!

- Malena Pichot: Yo sí lo hago cuando el que piensa diferente avala la muerte de mujeres, apoya y fomenta la muerte de mujeres pobres.

La respuesta de Pichot revela que es muy común la incomprensión de qué cosa son el respeto y los derechos humanos. Si sus destinatarios fueran solo quienes piensan como nosotros, se trataría solo de pautas comunes de la amistad y la camaradería. Pero son mucho más que eso: implican que si estamos intercambiando ideas, hay una barrera sagrada, la de la dignidad humana, que nunca hay que quebrar. A esta idea una seguidora de Pichot respondió: "Ejem, mientras tanto las mujeres siguen muriendo y?"

‏ ¿Entonces el fin justifica los medios? No es ese principio el que alienta los Derechos Humanos.  Se puede y se debe debatir sobre cualquier tema: asesinatos, holocausto o el fin del universo. Pero ni por razones pragmáticas -no se resuelven los problemas con agresión- ni por razones éticas -ya hay suficiente violencia en el mundo como para acrecentarla-, resultan admisibles la chicana, el insulto y la descalificación, mucho menos en nombre de los Derechos Humanos que declaran defender.

Los ateos que defendemos los Derechos Humanos no podemos sentirnos representados por lo que se ve en ese video, que es justamente lo que la dictadura que dicen criticar promueve: la intolerancia, el autoritarismo y la falta de repeto ante la diversidad de ideas.