Lenguaje

inclusivo:

aciertos y

problemas

Roxana Kreimer

@RoxanaKreimer

@feminisciencia

En principio no encuentro razones

para discrepar con el "lenguaje

inclusivo", por ejemplo, con

reemplazar "el hombre" por

"el ser humano". Hace tiempo que muchos espontáneamente preferimos el último término al primero. Tampoco encuentro problemático sustituir los finales en genérico masculino por la letra "e", ni comparto el argumento conservador de que la lengua es una práctica inmodificable. Por el contrario, siempre ha sido dinámica.

 Lo que cuestiono es:

1) que se considere al genérico masculino como evidencia de una discriminación presente. El lenguaje cambia pero tiende a ser conservador y preserva vocablos del pasado. Utilizar el genérico "hombre" no implica que se denigre a las mujeres ni es evidencia de que vivamos hoy en un patriarcado. A partir de los desarrollos teóricos de Sapir y Whorf, mucho se debatió acerca de la relación entre lenguaje y pensamiento, y sobre el tipo de influencia que uno podría ejercer sobre el otro. La conclusión más sensata parece ser la que señala que si bien el lenguaje puede influir en el pensamiento, no lo determina necesariamente, lo que convierte también a los distintos lenguajes en conmensurables, es decir, comprensibles entre sí, muy en contra de lo que postula el posmodernismo, que tiende a sostener la versión dura de Sapir y Whorf, considerando a las culturas y a los lenguajes inconmensurables y por tanto intraducibles, con consecuencias éticas insostenibles tales como la falta de fundamentación de los derechos humanos, que se pretenden universales aunque no los hayan propuesto todas las culturas. Pero así como el uso de lenguaje inclusivo no resolverá los legítimos problemas pendientes de la agenda feminista, del mismo modo el genérico masculino no resolvió el sexismo y la desventaja que padecen los varones. Lenguaje y pensamiento están relacionados pero no determinados el uno por el otro.

2) utilizar la "e" para terminar las palabras en "o" se ha convertido en una forma de señalizar

(a) la perspectiva del feminismo hegemónico, que yerra en buena parte de sus diagnósticos y cultiva un victimismo que convierte a las mujeres en eternas menores de edad y

(b) la perspectiva de los cultores de lo políticamente correcto, incluyendo a quienes saben que el feminismo hegemónico yerra en muchos de sus diagnósticos y tiene un marco teórico científicamente cuestionable, pero no lo dicen por temor a ser cuestionados en público o a reducir su mercado sexual en la pista de baile.

3) que se pretenda imponer por la fuerza su uso, como es el caso de Canadá con los pronombres que buscan designar sexualidades no binarias. La educación y el consenso son los mecanismos democráticos para la lengua. La policía acá no tiene nada que hacer.

4) La letra "x" es impronunciable, de modo que incorporarla a frases como "Ningún pibx nace machista" entorpece la sonoridad y la comprensión del habla.

Más allá de todo esto, convengamos en que la palabra "pene" está a la vanguardia del lenguaje inclusivo :).

 

 

 

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